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Casa Gispert: La histórica tienda que exporta frutos secos de calidad a Europa

Casa Gispert: La histórica tienda que exporta frutos secos de calidad a Europa

Casa Gispert, un emblema de la tradició gastronòmica barcelonesa, se destaca por su rica historia y su compromiso con la calidad. Desde su fundación en 1851, esta tienda ha mantenido su horno de leña de alzina, uno de los más antiguos de Europa, lo que le permite ofrecer frutos secos de excepcional calidad. Ubicada en el corazón del barrio del Born, en el número 23 de la calle Sombrerers, la tienda ha evolucionado sin sacrificar su legado histórico ni su enfoque en el comercio local.

A lo largo de los años, Casa Gispert se ha expandido, contando ahora con sucursales en Terrassa y Sabadell, así como con un moderno obrador en Viladecavalls. Sus productos no solo se distribuyen en establecimientos de toda Cataluña, sino que también se exportan a países como Francia, Alemania, Suiza, los Países Bajos y Bélgica. Además, la compañía ha incursionado en la venta online, lo que ha ampliado su alcance. Durante la temporada alta, su equipo se compone de aproximadamente 30 empleados y su facturación anual se aproxima a los tres millones de euros.

La tienda del Born sigue siendo un punto de referencia. Gemma Marín, directora general y copropietaria, enfatiza la importancia de la experiencia física en la tienda: «Aunque los productos están disponibles online, la visita a un establecimiento con 174 años de historia, donde se puede degustar, observar al maestro torrador en acción y disfrutar de la atmósfera, es incomparable». El mobiliario original, que incluye un robusto mostrador de roble americano y espejos de vidrio pintados al ácido, se conserva con esmero, sumando un encanto especial al lugar.

Casa Gispert es famosa por su selección de frutos secos de alta calidad, como almendras, avellanas y anacardos, pero su oferta se extiende a cafés de origen, tés selectos, aceite de oliva virgen extra, licores artesanales y chocolates. La tienda también organiza catas especializadas, reservadas con antelación.

El proceso de tueste en su horno histórico se lleva a cabo los martes y jueves, llenando el local con un aroma característico. La leña de alzina aporta un toque ahumado único que, según Marín, no podría replicarse con maquinaria moderna. Eduard Carner, maestro tostador desde hace cinco años, ha perfeccionado su arte bajo la tutela de un experto que trabajó durante muchos años en la tienda. Su labor consiste en supervisar el proceso de tueste, evaluando el color, los aromas y el sabor para determinar el momento óptimo de extracción.

Gemma Marín se unió a Casa Gispert hace 13 años, aunque su conexión con el negocio se remonta a mucho antes. Su cuñado y su hermano adquirieron la tienda en 1999, y mientras estudiaba ingeniería eléctrica, ayudaba los fines de semana. Con el tiempo, se formó en dirección empresarial y, tras un cambio profesional de sus cuñados, asumió la dirección casi de forma inesperada. Uno de sus principales desafíos fue la modernización, especialmente en cumplimiento con las estrictas normativas de seguridad alimentaria. Esto llevó a la construcción de un nuevo obrador en Viladecavalls, que cumple con la rigurosa certificación FSSC 22000.

Marín resalta que el éxito de Casa Gispert radica en el equilibrio entre tradición e i
ovación. Mientras mantienen productos clásicos, como las almendras marconas, también introducen opciones más atrevidas, como cremas para untar con sabores exóticos. «Es esencial seguir i
ovando para mantener el interés de nuestros clientes», concluye.