El Teatro Capitol renace: el histórico espacio de la Rambla será rehabilitado y ampliará su uso público
Barcelona se prepara para recuperar uno de sus iconos culturales: el Teatro Capitol, situado en la finca de la calle de Santa Anna, números 7 y 9, será objeto de una profunda rehabilitación que permitirá combinar su emblemática actividad teatral con oficinas municipales del Consorcio de Bibliotecas de Barcelona.
El cambio viene acompañado de una modificación de la clave urbanística del edificio, que pasará de su actual clasificación de zona a equipamiento público en su conjunto. Esto permitirá mantener el uso teatral que ha caracterizado al Capitol durante décadas y, al mismo tiempo, ubicar en las dos últimas plantas las oficinas centrales del Consorcio de Bibliotecas.
Para que la operación fuera viable, se llegó a un acuerdo con la propiedad del teatro para cambiar también la calificación del edificio del número 2 de la calle de Fontanella, que actualmente tiene clave urbanística de equipamiento y es de su propiedad. Este ajuste urbanístico generará una plusvalía que se materializará en la cesión del propio Teatro Capitol al Ayuntamiento de Barcelona y en un diferencial económico que financiará buena parte de las obras de rehabilitación y adaptación de las oficinas.
Las obras están previstas para completarse en otoño de 2027, y devolverán al Capitol su esplendor original, adaptado a las necesidades contemporáneas. El teatro contará con dos salas: una principal de 402 butacas y otra secundaria de 198, consolidándose como un revulsivo cultural para la nueva Rambla y reforzando el papel de este histórico vial como epicentro artístico de la ciudad. La gestión del espacio se decidirá mediante concurso público, siguiendo el modelo de la Sala Paral·lel 62.
El Capitol cerró sus puertas por última vez el 12 de marzo de 2020, coincidiendo con el inicio del confinamiento por la pandemia de covid-19. A lo largo de su trayectoria, el teatro acogió 379 espectáculos, más de 14.000 funciones y una asistencia acumulada de 2,7 millones de espectadores, convirtiéndose en un referente indiscutible del panorama cultural barcelonés.
Con este proyecto, el Ayuntamiento no solo preserva un patrimonio histórico y artístico, sino que también refuerza la vocación cultural y pública de la ciudad, dando un nuevo impulso a la Rambla y al conjunto de espacios culturales que la rodean.


