Radiografía Municipal: Aumento del Uso Social de los Ejes Verdes en la Ciudad
Urbanismo
Un análisis municipal pone de manifiesto el creciente uso social de los ejes verdes. La pacificación de las calles Consell de Cent, Rocafort, Borrell y Girona ha transformado los hábitos de los barceloneses. Estas vías son cada vez más frecuentadas para conversar, descansar, comer, pasear y practicar deporte. El informe del Ayuntamiento destaca la baja siniestralidad en estas calles pacificadas.
El 2 de febrero, el departamento de Servicios de Estrategia Urbana del Ayuntamiento de Barcelona presentó los resultados de un exhaustivo estudio sobre los cuatro ejes verdes del Eixample. Este análisis proporciona una visión detallada que incluye la cantidad de árboles, bancos y mesas, así como el flujo diario de peatones, bicicletas y vehículos motorizados en diferentes momentos del día. Además, se anunciaron cambios en la gestión del mantenimiento de algunos espacios verdes, así como la confirmación de que esta iniciativa ha sido un éxito en términos urbanísticos.
Los ejes verdes no solo han modificado la estructura de Consell de Cent, Rocafort, Borrell y Girona, sino que también han influido en cómo los ciudadanos utilizan estas calles. En 2020, el 77% de los peatones se desplazaban de un punto a otro, mientras que tras la reurbanización, esta cifra ha disminuido al 60%. Cada vez son más las actividades que se realizan en estas vías, como conversar, descansar, comer, hacer ejercicio o pasear a las mascotas. Aunque caminar sigue siendo la actividad predominante, con un 60%, el acompañamiento de niños a las escuelas cercanas ha cobrado relevancia, representando un 7%.
El informe no se limita a porcentajes, también ofrece cifras absolutas que merecen ser comparadas. Por ejemplo, el tráfico diario en la calle de Mallorca alcanza un promedio de 14,999 vehículos, mientras que en Muntaner son 14,326. En cuanto al flujo de peatones, el eje verde de Rocafort recibe diariamente a 11,931 personas, mientras que Girona, Borrell y Consell de Cent tienen 17,079, 8,465 y 15,162, respectivamente. La suma de estos peatones es casi equivalente al número de coches que transitan a diario por la calle de Aragón.
Los nuevos usos alternativos en estos ejes son sorprendentes. Con 844 bancos y 48 mesas disponibles, estas calles se asemejan a un parque urbano, lo que ha sido calificado como un acierto por parte de los asistentes al encuentro. Sin embargo, también se abordaron preocupaciones sobre la falta de control por parte de la Guardia Urbana sobre el tráfico y la carga y descarga de mercancías. Los representantes vecinales señalaron el caos existente, con vehículos particulares estacionando durante horas sin ser sancionados. Compararon esta situación con el Portal de l’Àngel, donde las normativas se cumplen con mayor rigor.
A pesar de que el número de vehículos en Rocafort (823), Borrell (793), Girona (554) y Consell de Cent (865) no es elevado, se observa que superan las plazas de carga y descarga disponibles. Además, el número diario de ciclistas es considerable, lo que contribuye a una aparente falta de orden. Sin embargo, el informe señala que esta situación no ha derivado en una alta siniestralidad; en 2023 solo se registraron 20 incidentes que requirieron la presencia policial, todos de carácter leve.
El análisis también ha revelado áreas de mejora. Aunque el ruido diurno en los ejes verdes está por debajo del umbral recomendado de 65 decibelios, durante la noche solo la calle de Borrell se encuentra por debajo del límite aconsejado de 55 decibelios, mientras que las otras tres lo superan levemente.
Las asociaciones de vecinos expresan su desconcierto ante la negativa del actual gobierno municipal a incluir nuevas vías en la red de ejes verdes. Solicitan que al menos se continúe con la mejora de los ejes existentes, pidiendo mayor implicación de la Guardia Urbana en su gestión y ajustes en los puntos donde se han detectado deficiencias. Las zonas de juego infantil son escasas, con una notable reducción en la intersección de Rocafort y Consell de Cent. Proponen que algunos de estos espacios sean destinados a áreas de recreo infantil como una solución para evitar el estacionamiento no autorizado de furgonetas.
En resumen, a pesar del reconocimiento general de que la transformación de estas calles ha sido positiva, las asociaciones de vecinos continúan abogando por mejoras y una mayor atención por parte de las autoridades para garantizar el éxito continuo de los ejes verdes en Barcelona.


