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Carmen Thyssen revela su deseo de aumentar su colección de arte con más liquidez financiera

Carmen Thyssen

Carmen Thyssen, destacada coleccionista de arte, ha compartido su deseo de contar con mayor liquidez para expandir su colección. En una reciente conversación, reflexionó sobre el valor de las obras, afirmando que «cuando un cuadro es realmente bueno, nunca hay un precio justo».

Thyssen, quien se encuentra en pleno proceso de establecimiento de un nuevo museo, combina su labor en esta iniciativa con la gestión de su vasta colección, considerada un activo estratégico en el mercado del arte. En su reciente visita a Barcelona, se tomó un momento para hablar sobre su pasión por el arte y su trayectoria como coleccionista, justo después de intentar adquirir una obra de un pintor catalán, cuyo resultado sigue siendo un misterio.

A pesar de la discreción que rodea a los grandes mecenas, Thyssen se ha consolidado como una de las 50 principales coleccionistas a nivel mundial, con una colección valorada en más de 1.000 millones de euros. En total, posee aproximadamente 4.000 piezas, aunque su enfoque se centra en unas 1.500 de las más significativas. Reconoció que los grandes coleccionistas a menudo enfrentan desafíos financieros, ya que la adquisición de obras maestras puede resultar en una carga económica.

Thyssen recordó su primera compra significativa, realizada durante un viaje a Jamaica con su difunto marido, el barón Heinrich Thyssen. La obra, que evocaba su infancia, resultó ser de un destacado pintor estadounidense del siglo XIX. Actualmente, está a la espera de participar en una subasta en la que espera adquirir una nueva pieza, aunque reveló que no le gusta estar en la primera fila para evitar ser el centro de atención.

En cuanto a la fijación de precios, Thyssen admitió que nunca se puede determinar un precio justo para una obra valiosa y que siempre debe considerarse el presupuesto personal. Expresó su deseo de poder comprar más arte, aunque también es consciente de la depreciación del dinero y de las oportunidades perdidas de adquisición.

La baronesa también ha tenido que desprenderse de algunas obras por motivos financieros, una decisión que le ha causado gran pesar. Sin embargo, enfatiza que nunca ha visto su colección como una inversión, sino como una pasión.

Respecto a su patrimonio, que Forbes estima en 1.500 millones, Thyssen afirmó que nunca ha contabilizado su riqueza. Su compromiso con su colección es firme, y ha rechazado ofertas para venderla en su totalidad, considerando que eso podría devaluar su valor en el mercado.

Thyssen se muestra atenta a su legado y a la disposición de su colección en el futuro. También aconsejaria a sus herederos que esperen al menos 20 o 30 años antes de vender, para que puedan apreciar el verdadero valor de las obras que poseen.

Además de su faceta como coleccionista, Carmen Thyssen compartió su amor por la pintura y el dibujo, actividades que realiza de manera autodidacta y que le brindan felicidad. Asegura que el arte es una forma de desconectar de las preocupaciones diarias, y se siente feliz de tener alrededor de 30 obras propias.