Collboni destina 260 millones para unir los barrios alrededor de la Sagrera
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha anunciado una importante inversión de 260 millones de euros para desarrollar la zona de la Sagrera, con el objetivo de transformar este área en un nuevo núcleo urbano que albergará a 30,000 residentes antes de que la estación de trenes entre en funcionamiento en 2032. Este desarrollo se plantea como una solución a la creciente demanda de viviendas asequibles en la ciudad, un tema que ha surgido como la principal preocupación entre los ciudadanos.
Collboni destacó la importancia de la futura estación de Sagrera, que ha experimentado retrasos desde su inicio de construcción en 2010, no solo como un punto de conexión de alta velocidad, sino como un impulso para la creación de 11,347 viviendas en seis promociones a lo largo de la costa del río Besòs. Durante su intervención en la conferencia «El alcalde responde», organizada por el Colegio de Periodistas de Catalunya, el alcalde se comprometió a destinar 45 millones de euros antes de que finalice su mandato en junio de 2027 y el resto en la siguiente legislatura, con la intención de que el área comience a poblarse en el momento en que la estación esté operativa.
Collboni subrayó que no esperará a la finalización de la estación para iniciar la construcción de nuevos barrios. En su discurso, enfatizó que los planes para la Sagrera van más allá de la mera infraestructura ferroviaria, proponiendo una transformación que busca «coser» los barrios que históricamente han estado separados por las vías del tren. La creación de un extenso parque lineal de cuatro kilómetros, que será el más grande de la ciudad, es parte de esta visión.
El alcalde también anunció la construcción de 20 nuevos equipamientos, incluyendo guarderías, un centro de atención primaria y la ampliación de un instituto, así como la instalación de comercios y oficinas que generarán aproximadamente 10,000 empleos. En cuanto a la oferta de viviendas, se prevé que 5,807 sean de venta libre y 5,540 estén destinadas a protección oficial, contribuyendo así a abordar la crisis de vivienda en Barcelona.
Ante la problemática del acceso a la vivienda, Collboni planteó la posibilidad de implementar impuestos a los compradores de inmuebles que no residan en la ciudad, con el fin de frenar la especulación. Esta medida se inscribe en un contexto más amplio de regulación del mercado inmobiliario, donde el alcalde ha defendido la intervención estatal para proteger a los propietarios locales y regular el precio del alquiler.
Así, la Sagrera se perfila como un proyecto emblemático que podría redefinir no solo la infraestructura de transporte de la ciudad, sino también el tejido social y urbano de Barcelona.


