Barcelona implementa nuevas regulaciones para el botellón navideño en el carrer Mandri: cierre de supermercados 24 horas y restricciones de tráfico
El botellón navideño en el barrio de Mandri, en Barcelona, ha evolucionado desde su origen como una reunión espontánea durante las restricciones impuestas por la pandemia hasta convertirse en un evento consolidado y multitudinario. Cada 25 de diciembre, miles de jóvenes se reúnen en esta emblemática calle del distrito de Sarrià-Sant Gervasi, dando forma a una nueva tradición que sigue al almuerzo familiar.
El año pasado, alrededor de 2.000 personas se congregaron en esta zona, conocida por sus bares. Para prevenir incidentes y minimizar las molestias a los vecinos, el Ayuntamiento de Barcelona ha implementado un dispositivo de seguridad para esta edición. A pesar de que no existe una convocatoria oficial, el consistorio ha decidido no prohibir la concentración, considerando que tal medida resultaría «contraproducente».
Entre las medidas adoptadas, se ha establecido el cierre de los supermercados 24 horas en el área comprendida entre el paseo de la Bonanova y la ronda General Mitre, desde las 18:00 del 25 de diciembre hasta las 7:00 del día siguiente, con el objetivo de limitar la compra de bebidas. Sin embargo, los asistentes podrán seguir consumiendo en los bares del mismo Mandri. Para ello, se han organizado reuniones con la asociación de comerciantes, acordando que los locales cierren entre las 00:30 y la 1:00 de la madrugada y que cuenten con personal de seguridad para controlar el aforo.
Los restauradores, que en años anteriores se han enfrentado a sanciones de hasta 4.000 euros, buscan evitar multas este año, tras llegar a un acuerdo que implica cerrar las terrazas a las cinco de la tarde y asegurar que no se exceda el aforo permitido. Sin embargo, algunos trabajadores expresan sus dudas sobre la viabilidad de la celebración, especialmente si el clima no acompaña.
El dispositivo de seguridad también contempla cortes de tráfico en las calles adyacentes para garantizar la movilidad y la seguridad en la zona, así como un refuerzo en los servicios de limpieza, que incluirá la colocación de más papeleras y baños portátiles. A pesar de las medidas, la preocupación por la limpieza y el descontrol persiste entre los vecinos, quienes critican la falta de medidas adecuadas para manejar la situación.
La atmósfera del encuentro, sin embargo, es vista con buenos ojos por muchos, que destacan el ambiente pacífico de la celebración y expresan su deseo de que se mantenga como una tradición. Aunque algunos temen el descontrol y las sanciones, otros vecinos incluso bromean sobre la posibilidad de unirse a la celebración. En definitiva, el botellón navideño de Mandri sigue siendo un evento esperado, con sus desafíos y su particular encanto.


