Cómo los perros rastreadores encuentran jabalíes muertos por peste porcina: un enfoque i ovador en la sanidad animal
En la lucha contra la peste porcina africana (PPA) en Catalunya, los perros rastreadores han emergido como herramientas vitales para detectar cadáveres de jabalíes en las áreas afectadas. Este operativo se extiende por un perímetro de control que abarca 91 municipios, donde la presencia de estos restos se considera uno de los principales factores de propagación del virus. Por ello, su rápida localización y eliminación es fundamental para contener su difusión.
Lluís Pallarès Navarro, subinspector y responsable del área de Grupos Especiales del Cuerpo de Agents Rurals, explica que el territorio afectado se ha dividido en cuadrículas de 300 x 300 metros, las cuales se rastrean de manera sistemática dentro de un perímetro de hasta 14 kilómetros de bajo riesgo. Dependiendo de la accesibilidad del terreno, cada zona es asignada a un equipo específico: agentes a pie, drones o binomios caninos, que consisten en un agente y su perro detector. Pallarès subraya que los perros son enviados a las áreas con vegetación densa o terrenos difíciles, donde el acceso es limitado.
En este operativo participan actualmente 15 binomios caninos de diferentes cuerpos, incluidos los Agents Rurals de Catalunya, Banders de Andorra, Agents Forestals de la Comunidad de Madrid y la Guardia Civil. Se prevé la incorporación de un equipo adicional de la Vall d’Aran. Aunque los Agents Rurals poseen un total de ocho perros, solo tres están especializados en la búsqueda de animales muertos.
Estos perros han sido entrenados específicamente para detectar cadáveres de fauna mediante el olfato, captando partículas en el aire sin seguir rastros en el suelo ni perseguir animales vivos. Pallarès enfatiza que este tipo de entrenamiento es crucial para evitar que cualquier jabalí se desplace fuera del área infectada. Su comportamiento neutral contribuye a la bioseguridad del operativo, evitando movimientos que pudieran comprometer la contención del brote.
Cuando un binomio localiza un cadáver, se activa un riguroso protocolo que incluye la desinfección inmediata de las patas y áreas expuestas del perro, la marcación del lugar donde se encuentra el cadáver, y la notificación al equipo encargado de su extracción, que operará bajo estrictas medidas de bioseguridad. Este procedimiento, desarrollado con el asesoramiento de veterinarios de la Universidad Autónoma de Barcelona, busca prevenir que los perros transporten material biológico entre cuadrículas o fuera del perímetro controlado.
Mientras los binomios trabajan en las zonas más inaccesibles, equipos terrestres geolocalizados inspeccionan las áreas transitables y los drones equipados con cámaras térmicas cubren los espacios abiertos, especialmente los agrícolas.
El enfoque actual evita la activación de batidas, priorizando la contención de la fauna viva para prevenir la dispersión del virus. El uso de perros detectores permite avanzar en la prospección del perímetro sin causar perturbaciones. Pallarès resume la misión: «La función principal es localizar y retirar todos los cadáveres de fauna para reducir el riesgo de transmisión». Este operativo continuará hasta que todas las cuadrículas sean revisadas y el territorio esté libre de restos que puedan mantener el virus activo.


