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Crisis en las Autoescuelas de Tarragona: 7,800 Aspirantes en Espera para el Examen Práctico de Conducir

Crisis en las Autoescuelas de Tarragona: 7,800 Aspirantes en Espera para el Examen Práctico de Conducir

La situación del sector de autoescuelas en Tarragona es alarmante, con cerca de 7.800 aspirantes en espera de realizar el examen práctico para obtener el carné de conducir. Este fenómeno es el resultado de un evidente «colapso» en el sistema, exacerbado por la escasez de examinadores y personal administrativo, según advierte la Federación de Autoescuelas de Cataluña (FAC). La problemática se ha intensificado desde 2013, y actualmente afecta a un total de 85.645 aspirantes en toda Cataluña.

En Tarragona, la Asociación de Autoescuelas de la Provincia señala que, además de la falta de examinadores —actualmente hay 10 cuando se requieren al menos 15—, el déficit de personal administrativo es un factor crítico que agrava la situación. Carles Oliver, presidente de la asociación, destaca que de las 27 plazas disponibles, solo 12 están ocupadas, lo que limita la capacidad de gestión de los exámenes. Esto provoca un efecto dominó: la escasez de examinadores se combina con la insuficiencia de operadores administrativos, creando un cuello de botella en el proceso.

El sistema también enfrenta desafíos en la retención de profesionales, ya que muchos examinadores que llegan a Cataluña lo hacen temporalmente y buscan oportunidades en otros lugares. La combinación del alto coste de vida y la falta de estabilidad laboral hacen que la región sea poco atractiva. En este contexto, algunas voces del sector abogan por un traspaso de competencias al Servicio Catalán de Tráfico.

Las consecuencias son palpables para los alumnos, muchos de los cuales deben esperar hasta tres meses para acceder a su examen práctico. Diona Abdiou comparte su experiencia, relatando que, tras solicitar fecha en diciembre, no obtuvo respuesta hasta marzo, lo que le generó dificultades económicas y frustración. Otros, como Hend Nazer y Smahane Abdo, expresan su descontento, señalando que la obtención del carné es a menudo una necesidad laboral y que la dependencia del transporte público puede resultar poco fiable.

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Las autoescuelas también se ven afectadas por esta situación. Albert Pardina, de la autoescuela Pallars, menciona que los alumnos se sienten indignados, y aunque hay un aumento en la demanda de clases, los recursos son limitados. Aaron Sabat, director de la autoescuela Sabat, afirma que tienen alrededor de 300 alumnos en espera, y que muchos intentan cambiar de autoescuela sin éxito, ya que la situación es generalizada.

La situación no mejora en la prueba teórica. A pesar de que en diciembre se llevó a cabo una macroconvocatoria para reducir tiempos de espera, los problemas persisten, con índices de aprobación en Tarragona que rondan el 43%, por debajo de la media nacional del 50%. La crisis en el sistema de obtención de carnés de conducir en Tarragona requiere atención urgente para evitar que miles de aspirantes sigan atrapados en un ciclo de incertidumbre y descontento.