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Curiosidades del anfiteatro de Tarragona: de la arena romana a la iglesia del Miracle

Losa de mármol con dos rosetas talladas con un orificio, entre bloques de piedra, detalle del anfiteatro de Tarragona.

El anfiteatro de Tarraco se levantó en la segunda mitad del siglo I, fue reformado en el año 221 y acabó con una basílica visigoda y una iglesia románica sobre su arena. Forma parte del conjunto arqueológico declarado patrimonio mundial por la UNESCO en 2000.

¿Cuándo se construyó el anfiteatro de Tarragona?

Según el Museu d’Història de l’Ajuntament de Tarragona, el anfiteatro se edificó en la segunda mitad del siglo I d. C. y se reformó en el año 221. La publicación Amphiteatrvm, memoria martyrvm et ecclesia recoge los resultados de las intervenciones arqueológicas de 2009 a 2012.

Según la misma obra, un fragmento de inscripción monumental permite plantear que el flamen, el sacerdote provincial que residía en Tarraco y se encargaba del culto al emperador, costeó la obra.

¿Cómo era por dentro?

Uno de los asientos, reutilizado después en los cimientos de la basílica, reservaba un espacio en la ima cavea para la familia de los Q(uinti) Grani Adiutoris, con separaciones de 40 cm incisas en la piedra.

La inscripción de Heliogábalo, borrada a propósito

Una inscripción monumental conmemora la reforma del anfiteatro. Su texto menciona las graderías, el podio y la arena. Según el Ajuntament, parte del texto fue borrado de forma intencionada.

La ejecución de Fructuós, Auguri y Eulogi

El anfiteatro entró en la historia del cristianismo primitivo hispánico por el martirio del obispo Fructuós y de sus diáconos Auguri y Eulogi. El relato procede de la Passio Fructuosi, que la publicación del Ajuntament vincula con los decretos contra los cristianos de los emperadores Valeriano y Galieno, aplicados en Tarraco por el gobernador Emiliano. La enciclopedia Del Roma al romànic, de Enciclopèdia Catalana, atribuye a las actas del martirio una credibilidad excepcional entre los textos hagiográficos de la época.

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Los tres clérigos fueron quemados vivos en la arena, ante el pulpitum de las autoridades, según la publicación municipal.

La basílica visigoda levantada sobre la arena

Sobre la arena se construyó una basílica visigoda en la que se reaprovecharon muchos materiales del propio anfiteatro.

La fecha exacta se discute. Enciclopèdia Catalana recoge que el TED’A la situó a finales del siglo VI y que otros autores la datan entre los siglos VI y VII. Otro estudio apunta a finales del siglo V o al primer cuarto del siglo VI como fecha posterior a la cual se construyó.

Otra curiosidad es su ubicación. La basílica ocupa el cuadrante sureste de la arena y su fachada norte y oeste se cimentó sobre las fosas del anfiteatro. Según Enciclopèdia Catalana, el proyecto buscaba incluir el lugar donde la memoria popular creía que habían sufrido martirio Fructuós y sus diáconos. Los fieles podían así recorrer el mismo camino que los mártires.

El Oracional de Verona (710) la menciona como una estación de las procesiones religiosas iniciadas en la catedral visigoda.

De la basílica a Santa Maria del Miracle

Con la llegada del islam, la basílica quedó abandonada. Durante la repoblación de Tarragona se erigió en la arena una iglesia románica dedicada a Santa Maria del Miracle. Una bula del papa Anastasio IV de 1154 ya cita «l’església de Santa Maria del Miracle».

La publicación del Ajuntament enumera después otros usos del lugar:

  • En 1568, la Congregación de la Purísima Sangre trasladó su sede a la iglesia del Miracle.
  • En 1576, el espacio pasó a manos del convento de los Trinitarios, que levantó sus dependencias alrededor de la antigua iglesia. Elevaron el nivel de circulación 1,4 m por encima de la antigua arena.
  • En 1780 acogió el Hospicio Diocesano.
  • Enciclopèdia Catalana recuerda que el recinto acabó convertido en penal en el siglo XVIII.
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Cómo se recuperó el monumento

A petición del Ajuntament de Tarragona, el Estado le cedió en 1910 los terrenos del antiguo presidio y se derribaron las estructuras penitenciarias para recuperar la visión de la iglesia románica. En 1924, una real orden declaró monumento arquitectónico-artístico las ruinas de la iglesia románica de Santa María del Milagro y las del anfiteatro romano.

La basílica visigoda se descubrió en una campaña de excavaciones de 1948, bajo los auspicios de la Fundació Bryant, según Enciclopèdia Catalana. Entre 1967 y 1973, las Brigadas del Patrimonio Artístico reconstruyeron una parte del monumento. En 1987, el Taller Escola d’Arqueologia de Tarragona (TED’A) inició un proyecto de limpieza, excavación y ajardinamiento cuyos resultados se publicaron en 1990.

Patrimonio mundial y otros reconocimientos

La publicación del Ajuntament recuerda que el anfiteatro es un elemento fundamental para la inclusión de Tàrraco en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en el año 2000. Desde 2007 forma parte del catálogo de «Las 7 Maravillas de Cataluña» de la fundación Capital de la Cultura Catalana, donde representa a las comarcas del Camp de Tarragona. Ese mismo año fue considerada la décima maravilla de Cataluña en una votación popular impulsada por El Periódico.

Según esa obra, en la arena se representan cada año combates de gladiadores dentro del festival de recreación histórica Tarraco Viva y, desde 1990, la Passió de Sant Fructuós.

La información sobre el monumento y el resto de espacios romanos de la ciudad está en la web del Museu d’Història de Tarragona, del Ajuntament.

Fuentes

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