El 1,3 Butadieno: Caída Anual y Aumento Sorprendente en El Morell Tras el Apagón del 28 de Abril
Los niveles de 1,3-butadieno en el aire del Morell experimentaron un aumento significativo durante el apagón eléctrico que afectó a toda España en abril, un evento que impactó de manera particular al sector químico de Tarragona. Este incidente resultó en las cifras más elevadas del año en las mediciones realizadas por el Observatorio de la Calidad del Aire de Tarragona, alcanzando una media mensual de 3,02 µg/m³, superando así el umbral de 2 µg/m³ establecido como referencia en Canadá, que la industria local utiliza como estándar.
Lluís Inglada Renau, director del Área de Territorio de la Fundación Instituto Cerdà, que coordina el observatorio, enfatizó que las empresas implementaron de manera efectiva todos los protocolos de respuesta ante esta situación «anómala» y «muy puntual». Aseguró que, gracias a la continuidad en el uso de captadores pasivos que no requieren electricidad, el observatorio pudo seguir recopilando datos sin interrupciones. Según Inglada Renau, el pico de contaminación duró aproximadamente 30 minutos y resaltó que este episodio ha proporcionado lecciones importantes para el sector: «Si se presenta una situación similar en el futuro, la respuesta será aún más eficiente».
En el informe realizado por el Doctor Francesc Borrull, catedrático de Química Analítica en la Universidad Rovira i Virgili, se detalla que tanto el benceno como el 1,3-butadieno han permanecido en niveles por debajo de las referencias establecidas en el Campo de Tarragona. Actualmente, se monitorean 22 puntos de muestreo distribuidos en 11 municipios de la región, incluidos El Morell, la Pobla de Mafumet y Tarragona, además de cuatro puntos en ciudades de referencia como Prades, Barcelona, Lleida y Gerona.
Inglada Renau comentó que «la calidad del aire es buena, pero es fundamental continuar con las mediciones, ya que siempre hay margen de mejora». En cuanto al benceno, las concentraciones se mantienen por debajo del límite normativo actual de 5 microgramos por metro cúbico, e incluso se anticipa que caerán por debajo del nuevo límite de 3,4 microgramos que la nueva directiva europea establecerá a partir de 2030.
El Informe-Observatorio cuenta con un comité de dirección que incluye a Repsol, la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT) y la coordinación del Instituto Cerdà, así como un comité técnico con la dirección científica del grupo de investigación CROMA de la URV.
En cuanto a las concentraciones de compuestos orgánicos volátiles (COV), se registraron los niveles más altos en el Serrallo, con un promedio anual de 67,7 µg/m³, influenciados por actividades en el puerto, y en la Universidad Laboral, donde se alcanzaron 56,5 µg/m³. También se observaron aumentos significativos en Bonavista y Campclar. Los investigadores señalaron que el viento es un factor determinante para captar concentraciones elevadas, especialmente en Constantí, así como la proximidad a polígonos industriales y al puerto, que son variables importantes en el análisis.


