El auge de la profesión de taxista en Barcelona: más de 4.000 conductores se examinan en 2025, el máximo en 10 años
El interés por trabajar como taxista en Barcelona ha alcanzado niveles récord en la última década, con más de 4,000 aspirantes presentándose a los exámenes en 2025. De estos, alrededor de 1,400 han conseguido obtener las credenciales necesarias, cifra que resulta insuficiente ante la demanda actual del sector.
Desde 2023, el número de candidatos ha aumentado notablemente. Antes de la pandemia, entre 2,300 y 3,400 personas se inscribían anualmente para las pruebas de acceso. Sin embargo, en el último año, las inscripciones han superado las 4,000. El Instituto Metropolitano del Taxi (IMET) ha convocado un total de siete exámenes, con 4,400 inscripciones, de las cuales 4,050 se presentaron. En 2025, 1,375 aspirantes lograron aprobar, lo que equivale a casi un tercio de los que se presentaron.
El acceso a la profesión de taxista exige superar unas pruebas específicas. A diferencia de los conductores de vehículos de transporte con conductor (VTC), que no tenían que pasar un examen similar, la legislación en proceso contempla que ellos también deberán enfrentarse a pruebas de conocimiento. La demanda de conductores es alta, tanto por parte de empresas con flotas de vehículos como de taxistas autónomos que buscan optimizar sus ingresos mediante la contratación de otros conductores.
Para facilitar la obtención de credenciales, las empresas de taxis ofrecen formación gratuita y cubren los costos de las tasas de examen, que ascienden a 129 euros, reducidos a 42 euros para personas desempleadas mayores de 45 años. Uno de los recién acreditados, Ernesto Coscojuela, quien ha trabajado en el sector de la hostelería y como conductor de VTC, decidió cambiarse al taxi en busca de mejores condiciones laborales. Durante su examen, que consta de 80 preguntas agrupadas en tres bloques, destacó que el conocimiento del territorio es fundamental, especialmente en el Eixample.
Los conductores de VTC que han acumulado al menos un año de experiencia y están empadronados en la zona pueden omitir la parte del examen que evalúa su conocimiento de las calles. Sin embargo, todos los aspirantes deben demostrar un nivel mínimo de competencia en los idiomas oficiales, con un endurecimiento previsto en la nueva ley que podría exigir un nivel B1 de catalán.
La búsqueda de conductores se ha hecho evidente, y Coscojuela ha experimentado en carne propia la rapidez con la que se le ofrecen oportunidades laborales tras aprobar el examen. Al inscribirse en la bolsa de trabajo del IMET, recibió múltiples ofertas al día siguiente, lo que le permite elegir con quién desea trabajar, a diferencia de otros sectores donde la competencia es más intensa.


