Joan Baltà: «La Estación de Sagrera Alta Velocidad Requerirá Seis Años Más de Obras»
Joan Baltà, director de Barcelona Sagrera Alta Velocitat, ha estado profundamente involucrado en la transformación urbana y ferroviaria más significativa de la capital catalana durante los últimos 31 años. Su gestión actual en la empresa pública encargada del proyecto, que incluye a Adif, el Ministerio de Transportes, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, es clave para llevar a cabo esta compleja operación. Baltà asegura que la nueva estación de Sagrera no solo conectará mejor los barrios, sino que también transformará totalmente la zona, que históricamente ha funcionado como una barrera entre dos comunidades.
A pesar de las dudas sobre el plazo de finalización de las obras, Baltà destaca que el progreso es notable. La financiación proviene principalmente de Adif y el Ministerio de Transportes, lo que garantiza estabilidad y recursos suficientes para una operación que va más allá de la estación misma. Se prevé que el desarrollo incluya varios edificios destinados a usos terciarios, lo que implica un esfuerzo comparable a la construcción de una pequeña ciudad.
En la actualidad, las obras se centran en la primera fase de construcción, que incluye la estructura de hormigón, las vías y la electrificación. Aunque los trenes ya circulan por la estación, no se detienen debido a que falta completar la arquitectura interior. Se espera que este trabajo ferroviario se finalice entre finales de 2026 y principios de 2027.
El presupuesto asignado a estas obras alcanza los 350 millones de euros, lo que implica una inversión mensual promedio de cinco millones de euros durante seis años. Baltà enfatiza que la apertura de la estación dependerá del ministro de Transportes en el momento adecuado, aunque anticipa que no será posible inaugurarlo antes de 2031 o 2032, dada la complejidad del proyecto.
En cuanto al desarrollo del gran parque lineal, Baltà reconoce que también requerirá un tiempo considerable. Aunque muchos promotores privados han estado esperando durante años para comenzar la construcción de hoteles y otros desarrollos, el proceso debe seguir una serie de trámites y regulaciones urbanísticas antes de obtener las licencias necesarias.
La estación de Sagrera está destinada a convertirse en un importante centro de conectividad, aunque es difícil predecir cómo impactará esto en la estructura urbana de Barcelona. Baltà señala que el desarrollo de la zona podría ofrecer beneficios significativos en términos de conectividad tanto interna como externa, además de crear un nuevo espacio urbano que unirá los barrios de Sant Martí y la Sagrera.
Respecto a cómo la transformación afectará a los precios de la vivienda y la vida en el barrio, Baltà afirma que es prematuro hacer predicciones. El proyecto busca fomentar el uso del transporte público y, aunque la zona actualmente tiene poca población, se espera que atraiga a nuevos residentes sin desplazar a los actuales.
Baltà, quien ha dedicado más de tres décadas a este ambicioso proyecto, se siente comprometido con su desarrollo. A sus 66 años, ha decidido continuar trabajando en esta iniciativa, que considera una parte fundamental de su carrera profesional y un legado para las futuras generaciones.
Finalmente, Baltà imagina el momento en que el primer tren con pasajeros llegue a Sagrera como un día de celebración, un hito significativo para el país.


