L’Hospitalet contará con un parque del tamaño de la Ciutadella: un nuevo espacio verde para disfrutar
L’Hospitalet se prepara para convertirse en un epicentro clave en el desarrollo económico de Cataluña con la creación de un parque biomédico, conocido como Biopol, que promete atraer talento y generar cerca del 2% del PIB catalán en la próxima década. Este ambicioso proyecto, respaldado por la Generalitat como una iniciativa de «país», se centra en la zona alrededor del Hospital de Bellvitge y el Instituto Catalán de Oncología (ICO), y conllevará transformaciones significativas en el sur de la ciudad.
Una de las transformaciones más inminentes será el soterramiento de un tramo significativo de la Gran Via, cuyas obras comenzarán en 2027 y se espera que concluyan a finales de 2031. Además, se prevé la construcción del parque más extenso de L’Hospitalet, que ocupará 28 hectáreas y será comparable en tamaño al Parque de la Ciutadella de Barcelona, excluyendo el recinto del zoológico. La ciudad tiene como objetivo que este espacio verde esté listo para el año 2040, contribuyendo así a su proyección internacional.
El diseño del parque se enmarca dentro de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y contempla la plantación de 3,000 árboles, lo que proporcionará 1.5 metros cuadrados adicionales de espacio verde por habitante en un municipio caracterizado por su alta densidad poblacional. La intención es iniciar las obras del parque a mediados de 2029, con la meta de que esté terminado junto al soterramiento de la Gran Via en 2031.
Este proyecto, que cuenta con un presupuesto de 66 millones de euros, fue aprobado inicialmente en febrero por el Consorcio para la Reforma de la Gran Via y el Samontà, un organismo que agrupa al Ayuntamiento y a la Generalitat para la transformación urbana del norte de L’Hospitalet. Además, se ha dado luz verde al anteproyecto para los espacios libres de Cal Trabal, que dejarán de ser utilizados como zona agrícola profesional, aunque se contempla la posibilidad de incluir huertos urbanos.
No obstante, la transformación ha suscitado cierta controversia, ya que hay tres recursos judiciales pendientes, dos de ellos interpuestos por Ecologistas en Acción y los Comunes de L’Hospitalet, que cuestionan el cumplimiento de la normativa medioambiental. Estos alegan supuestos incumplimientos en materia de espacios verdes y critican el proyecto del Biopol como una «operación inmobiliaria especulativa».
El alcalde de L’Hospitalet, David Quirós, destaca que la integración de la Gran Via supondrá el cierre de una herida histórica en la ciudad, reduciendo el ruido y la contaminación, y conectando de manera eficaz el Hospital de Bellvitge y el ICO con el entorno urbano. Quirós enfatiza que tras el soterramiento, será posible caminar entre ambos hospitales con facilidad.
Raúl Alvarín, director del Consorcio, refuerza esta visión, señalando que el parque representa una inversión de L’Hospitalet en la atracción de talento y en el desarrollo de una economía de alto valor vinculada al Biopol. El objetivo es posicionar a la ciudad entre los centros de referencia en ciencias de la vida, como el Cambridge Biomedical o el hub de Life Science de Maguncia, donde operan empresas líderes en el sector.
El nuevo parque se concibe como un espacio natural más que urbanizado, similar al delta del Llobregat, respetando las restricciones de la ZEPA. Alvarín menciona que se limitarán las infraestructuras como bancos y áreas de juegos para evitar la masificación que podría afectar la conservación del entorno.
El espacio contará con un sistema de balsa y humedales, así como un diseño que permitirá la recarga del acuífero con agua de lluvia. Además, se implementarán elementos para favorecer la biodiversidad, creando un hábitat propicio para las aves protegidas de la ZEPA.
La reconfiguración de Cal Trabal en un parque ha generado inquietudes en algunas entidades vecinales, que ven en ello el fin de los últimos campos cultivables de L’Hospitalet. Este equilibrio entre edificabilidad y espacios verdes ha sido un tema de debate desde el inicio de la tramitación del Plan Director Urbanístico (PDU).
El PDU actual propone que la mayor parte del suelo esté destinado a actividades económicas relacionadas con el Biopol, incluyendo biomédica y administrativa, mientras que el resto se repartirá en usos como hoteles, comercio y residencias. Aproximadamente el 70% del suelo en el área es de propiedad pública, mientras que el 30% es privado.
Finalmente, se prevé la aprobación inicial de la reparcelación de la zona afectada por el PDU en marzo de 2026, con el objetivo de redistribuir los derechos de aprovechamiento entre propietarios públicos y privados, así como establecer las futuras parcelas y sus correspondientes cargas económicas.


