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Nuevo proyecto del Museo Thyssen: reducción del impacto visual y mejora estética

Nuevo proyecto del Museo Thyssen: reducción del impacto visual y mejora estética

El nuevo proyecto del Museo Thyssen presenta una propuesta arquitectónica más sutil para el Palau Marcet. La administración municipal ha decidido no llevarlo a votación hasta tener la certeza de que se trata de la opción más adecuada.

El futuro del Palau Marcet, un emblemático cine conocido como Comèdia y ahora vinculado al Museo Carmen Thyssen Barcelona, está nuevamente en manos del Ayuntamiento de Barcelona. Esto ocurre tras la reformulación del proyecto inicial por parte del estudio OUA, el cual había sido objeto de controversia. La propuesta original buscaba maximizar la edificabilidad permitida por el Plan General Metropolitano (PGM) en esta importante esquina de la ciudad, lo que implicaba una considerable elevación de las dos fachadas laterales del edificio. Esta modificación generaba un cambio drástico en el paisaje del ajetreado cruce de la Gran Via con el Paseo de Gracia.

Después de la polémica generada por la primera simulación, OUA, en colaboración con la firma británica Casper Mueller Kneer Architects, ha presentado al gobierno municipal una versión más moderada del proyecto. En esta nueva propuesta se observa una reducción en la altura de la construcción, manteniendo el bloque original del Palau Marcet en primer plano y con un diseño más limpio. Stoneweg, el grupo inversor detrás de la iniciativa, sugiere que las nuevas plantas que se desean añadir se ubiquen sobre la fachada interior, haciendo que la envoltura de la edificación sea más ligera en términos de color y textura. Asimismo, se prevé que las paredes medianeras de los edificios colindantes queden debidamente cubiertas y que los comercios actuales sean sustituidos por un acceso a nivel de calle más accesible y visualmente permeable.

La decisión del Ayuntamiento sobre si avanzar con el proyecto aún no está clara. Un portavoz ha indicado que la continuación del proceso dependerá del análisis de las alegaciones presentadas y de la colaboración entre OUA y los responsables del área de Urbanismo para la «evolución» de la propuesta arquitectónica. También será fundamental una mayor concreción del proyecto museístico asociado a esta iniciativa privada. No hay un calendario definido para la aprobación municipal, que requerirá el apoyo de la oposición: «Cuando se asegure que es la mejor propuesta para este emplazamiento, se presentará para su aprobación en el pleno», han señalado fuentes del consistorio.

El proyecto de Stoneweg ya había enfrentado una fuerte oposición por parte de la Asociación de Vecinos de la Dreta de l’Eixample, quienes criticaron que el Ayuntamiento no considerara la opción de ejercer su derecho de tanteo para adquirir la propiedad y establecer las condiciones para cualquier operador que quisiera gestionar el espacio. La tensión aumentó a finales de noviembre, cuando el Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña envió una carta al alcalde, expresando su descontento por la manera en que el Ayuntamiento estaba gestionando este proyecto.

Además, el hecho de que Barcelona ostente el título de Capital Mundial de la Arquitectura añade una capa de responsabilidad al gobierno municipal, que debe evaluar con cautela cada decisión que tome en esta relevante intersección de la ciudad.