Rodolfo Cortés, pionero del Servicio Arqueológico de la URV, fallece y Tarragona rinde homenaje a su legado
Tarragona se encuentra en duelo tras el fallecimiento de Rodolfo Cortés, quien fue el primer director del Servicio Arqueológico de la Universidad Rovira i Virgili (URV). Este reconocido arqueólogo y profesor emérito se destacó por su invaluable contribución a la recuperación del patrimonio romano de Tarraco, dejando un legado perdurable tanto en la investigación como en la enseñanza.
Cortés estuvo vinculado a la Universidad desde sus inicios, comenzando su carrera como profesor de Arqueología en la División VII de la Universidad de Barcelona en octubre de 1974. En julio de 1992, se unió a la URV, donde dedicó su vida a formar nuevas generaciones de arqueólogos y a liderar proyectos de investigación de gran relevancia.
En 1988, junto al arqueólogo Eudald Carbonell, impulsó la creación del Laboratorio de Arqueología de la UB en Tarragona (LAUBT), que abarcaba tanto la prehistoria como la arqueología clásica. Con el establecimiento de la Universidad Rovira i Virgili, el laboratorio se transformó en el Laboratorio de Arqueología de la Universidad de Tarragona (LAUT), que más tarde evolucionaría hacia el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA).
Uno de los logros más destacados del laboratorio se produjo en 1995, cuando Cortés y Carbonell presentaron los primeros restos arqueológicos, de aproximadamente un millón de años, descubiertos tras lluvias en el Barranco de la Boella, en La Canonja.
Al frente del Servicio Arqueológico de la URV desde 1994 hasta 2002, Cortés unió a estudiantes y profesores en excavaciones en la zona de Tarragona, convirtiendo a este servicio en un referente para la formación de futuros arqueólogos. Durante su gestión, se llevaron a cabo excavaciones significativas, como las de la Plaza de la Fuente, donde se habilitó el actual aparcamiento, y las que se realizaron en el Circo romano y en el terreno del centro comercial Parc Central, donde se descubrió una basílica paleocristiana de gran relevancia.
Cortés también ocupó el cargo de director del Instituto de Arqueología y Estudios del Mundo Antiguo (IAEMA) a finales de los años noventa hasta la creación del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC). Fue profesor titular desde 1985 hasta su jubilación en 2007, y posteriormente fue nombrado profesor emérito de la URV, distinción que se otorga a quienes han realizado contribuciones significativas a la Universidad, permitiendo su continua participación en actividades docentes, investigativas y de transferencia hasta 2013.


