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Tarragona estudia las condiciones de vida de los adolescentes para prevenir consumos y detectar nuevos retos

Tarragona estudia las condiciones de vida de los adolescentes para prevenir consumos y detectar nuevos retos

Presentación del ECVAT25

La Conselleria de Salut Pública del Ayuntamiento de Tarragona, en colaboración con la Universitat Rovira i Virgili (URV), ha dado a conocer este lunes la Enquesta de condicions de vida dels i les adolescents de Tarragona 2025 (ECVAT25). Esta investigación busca analizar la evolución de los hábitos y condiciones de vida de los adolescentes en la ciudad, proporcionando información valiosa para orientar políticas de prevención y promoción de la salud.

Desde su inicio, el ECVAT ha recopilado un total de 8.647 respuestas entre 2015 y 2025. Las cifras de participación son significativas: 2.521 en 2015, 1.867 en 2018, 1.419 en 2021, 1.277 en 2023 y 1.563 en 2025. Los encuestados son adolescentes de entre 14 y 19 años de diversos centros educativos de secundaria de Tarragona. Este estudio longitudinal permite realizar un análisis exhaustivo de la evolución de los hábitos y condiciones de vida de los jóvenes a lo largo de una década, resaltando la importancia de generar datos primarios y el papel fundamental de las entidades locales en el conocimiento de la realidad juvenil y en el diseño de políticas de prevención.

Resultados y su importancia

La presentación de los resultados contó con la participación del conseller de Salut Pública, Mario Soler, y el Catedrático de Sociología de la URV, Ángel Belzunegui Eraso, quien dirige el Social & Business Research Laboratory y es investigador de la Cátedra de Inclusión Social. Soler destacó que «los resultados muestran avances significativos en algunos ámbitos, pero también nuevos desafíos. Nuestra responsabilidad es transformar este conocimiento en acciones concretas, utilizando el estudio como herramienta del Pla Local de Salut para orientar las políticas públicas según las necesidades que detectamos”. Belzunegui añadió que «Tarragona es una de las pocas ciudades en España que realiza esta encuesta para conocer las condiciones de vida de los adolescentes».

El ECVAT25 proporciona una visión integral que va más allá de los hábitos de consumo, abarcando diversas dimensiones de la vida de los adolescentes, como variables sociodemográficas, la valoración de sus estudios, la participación en asociaciones, la práctica deportiva, las relaciones familiares, la religiosidad, y el uso de internet y videojuegos, así como trastornos del sueño y aspectos relacionados con la alimentación. Esta amplia perspectiva permite identificar problemáticas emergentes y factores asociados al bienestar juvenil, facilitando un análisis de las diferencias en función del género y otros elementos que influyen en las condiciones de vida.

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Evolución de los hábitos de consumo

Los hallazgos del ECVAT25 revelan distintas tendencias en los patrones de consumo entre los jóvenes. En los últimos 30 días previos a la encuesta, el consumo de alcohol ha disminuido del 47,7% en 2015 al 37,9% en 2025, mientras que el consumo de tabaco ha caído del 27% al 11,1% en el mismo período. En el caso del cannabis, la tasa se ubicó en el 4,6% en 2025, en comparación con el 15,2% en 2021. Sin embargo, el uso de vapeadores ha experimentado un aumento notable, pasando del 4,2% en 2015 al 22,6% en 2025. En cuanto a la embriaguez, los datos muestran una leve disminución del 19,8% en 2015 al 17,5% en 2025, aunque su evolución ha sido irregular.

Bienestar emocional como prioridad

Un aspecto crítico que destaca la encuesta es el bienestar emocional, que afecta al 29,2% de los adolescentes. La diferencia entre géneros es significativa, con un 15,1% de los chicos y un alarmante 43,8% de las chicas reportando malestar. Este dato es el más alto registrado en la serie tanto para el total de adolescentes como para las chicas. Comparado con el 26,6% en 2023, el malestar emocional ha aumentado, especialmente entre las chicas, donde el porcentaje subió del 38% al 43,8%. Estos resultados indican que el bienestar emocional debe ser un enfoque prioritario en las políticas de prevención.

Nuevos desafíos en el uso de internet

La evolución de los hábitos de los adolescentes también exige un análisis más profundo del uso de internet. La ECVAT25 incorpora el indicador CIUS (Compulsive Internet Use Scale), que mide el uso compulsivo de internet, revelando que el 31,7% de los adolescentes presenta signos de uso problemático. Este porcentaje asciende al 27,1% entre los chicos y al 36,6% entre las chicas, destacando la necesidad de abordar este fenómeno.

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Relación entre deporte y bienestar

La investigación también examina la conexión entre la práctica deportiva y diversos indicadores de salud y bienestar. Entre los adolescentes que hacen deporte, el malestar emocional se sitúa en el 24,4%, en contraste con el 50,3% de aquellos que no practican deporte. Las diferencias son igualmente notables en otros aspectos, como el uso problemático de internet, donde afecta al 31,5% de los jóvenes deportistas frente al 49,1% de los que no lo hacen. Además, el trastorno del sueño y los trastornos alimentarios presentan tasas significativamente más altas entre quienes no realizan actividad física.

En cuanto a los hábitos de consumo, el tabaco es utilizado por el 8,2% de los adolescentes que practican deporte, en comparación con el 16,7% de aquellos que no lo hacen. En el caso del cannabis, el porcentaje es del 3,8% entre los deportistas y del 7% entre los no deportistas. Sin embargo, el uso de vapeadores muestra cifras similares en ambos grupos, lo que sugiere que esta tendencia no está directamente relacionada con la práctica deportiva.

Desigualdades de género en el bienestar juvenil

La ECVAT25 ofrece un enfoque de género que revela diferencias significativas entre chicos y chicas en varios indicadores. Además del malestar emocional y el uso problemático de internet, las disparidades son destacadas en trastornos alimentarios y la percepción del propio cuerpo. El trastorno alimentario afecta al 45,8% de las chicas y al 27,8% de los chicos, mientras que el rechazo hacia su propia imagen se presenta en el 51,9% de las chicas frente al 30,2% de los chicos. Estas diferencias subrayan la necesidad de incluir la perspectiva de género en las políticas de prevención y promoción del bienestar juvenil.

Nuevas áreas de prevención: sueño y alimentación

La ECVAT25 ha permitido identificar nuevas áreas de preocupación relacionadas con el bienestar de los adolescentes, especialmente en lo que respecta a trastornos del sueño y alimentarios. Los trastornos alimentarios afectan al 45,8% de las chicas y al 27,8% de los chicos, siendo un 62,7% entre aquellos que experimentan malestar emocional, en comparación con el 27,2% de los que no lo presentan. En cuanto a los trastornos del sueño, el 55,3% de los adolescentes sin vínculos familiares los padecen, frente al 35,6% de aquellos que sí cuentan con ellos. Estas cifras evidencian la urgencia de abordar la salud adolescente desde una perspectiva integral.

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Identificación de factores de riesgo

El análisis de los factores asociados a los hábitos de consumo en el ECVAT25 revela una amplia gama de factores de riesgo. Entre los factores familiares y sociales, se destacan el consumo de tabaco, alcohol y cannabis por parte de padres, hermanos o amigos cercanos, así como la falta de vínculos familiares y una menor supervisión parental. Además, se relacionan con factores escolares y socioeconómicos, como el absentismo escolar, el descontento con los estudios y la privación económica.

A nivel personal, se observan el malestar emocional, la insatisfacción con la propia imagen, la baja autoestima y la falta de actividad física, así como conductas como el uso problemático de internet, trastornos alimentarios y el consumo diario de bebidas energéticas o café. En conjunto, los datos indican que los hábitos de consumo no dependen de un único factor, sino de una combinación de circunstancias personales, familiares, sociales y educativas.

Una herramienta para la prevención basada en datos

La Enquesta de condicions de vida dels i les adolescents de Tarragona proporciona una base de datos longitudinal que facilita el análisis de cambios en los hábitos, condiciones de vida y situaciones de bienestar y malestar entre los jóvenes. La continuidad del estudio a lo largo de diez años permite comparar la evolución de diferentes indicadores, identificando tanto tendencias positivas como nuevos desafíos. La inclusión de nuevas áreas de análisis, como el uso de internet y videojuegos, trastornos del sueño y alimentación, así como el bienestar emocional, permite ajustar el estudio a los cambios en la realidad juvenil. En este sentido, la encuesta se constituye como una herramienta esencial para el conocimiento y la prevención, adaptando las políticas públicas a las necesidades cambiantes de los adolescentes y fortaleciendo los factores de protección.

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