Tarragona se aleja de la URV y se retira del estudio europeo sobre consumo de drogas
Tarragona ha decidido no participar este año en el estudio europeo sobre el consumo de drogas, que analiza las aguas residuales de diversas ciudades del continente. Este informe, elaborado anualmente por la Agencia de Drogas de la Unión Europea, ha situado a Tarragona como la segunda ciudad con mayor consumo de cocaína en Europa en los últimos dos años. El grupo de Cromatografía y Aplicaciones Medioambientales de la Universidad Rovira i Virgili (URV) está involucrado en este análisis, pero la empresa Ematsa ha cuestionado la fiabilidad de los resultados, lo que ha llevado a la decisión de no continuar con su participación.
El gerente de Ematsa, Daniel Milan, ha expresado su escepticismo respecto a los datos presentados en el nuevo estudio, que revela un aumento del 185% en el consumo de drogas en Barcelona en comparación con hace dos años. Según Milan, las muestras utilizadas en el estudio no son representativas y se han tomado de manera que podrían comprometer la precisión de los resultados. Además, ha señalado que la URV no cuenta con la acreditación necesaria para realizar este tipo de pruebas, una afirmación que ha sido refutada por la universidad.
Desde la URV, la catedrática de Química Analítica Rosa Maria Marcé ha defendido la validez de los resultados, indicando que las muestras son ciegas y han sido validadas a través de un proceso interlaboratorio a nivel europeo. Marcé ha enfatizado que los resultados son confiables y que no se publican si no cumplen con los estándares establecidos. También ha mencionado que el estudio solo analizó muestras de una de las dos depuradoras de Tarragona y que, a pesar de que algunas provincias no están representadas, muchos otros países sí participan en el análisis.
El estudio consiste en la recolección de muestras de aguas residuales durante un periodo de siete días, donde se analizan los metabolitos de diversas drogas, incluyendo cocaína, ca
abis, anfetaminas y otras sustancias. Estas drogas llegan a las aguas a través de la orina, ya sea en su forma activa o como metabolitos generados por el organismo tras su consumo.
Por otro lado, la Agencia Europea había sugerido que el elevado consumo en Tarragona podría estar vinculado a su ubicación estratégica y a su actividad portuaria, aunque no hay explicaciones claras por parte de las autoridades o cuerpos policiales sobre esta correlación.


