Teixits Duran: Celebrando un Siglo de I ovación Textil y Tradición
Teixits Duran, un emblemàtic establecimiento con un siglo de historia, ha logrado perdurar a través de las transformaciones industriales de Sabadell. Ubicada en el corazón de la ciudad, en el carrer de Calderón, 29, esta tienda ha recibido recientemente el reconocimiento de la Generalitat como comercio centenario.
Carlota Sánchez Massana, quien gestiona el negocio desde 2011, señala que, aunque actualmente no se produce nada en el local y todo proviene del extranjero, el secreto de su longevidad radica en la dedicación y la pasión por el oficio. Con un equipo reducido de una sola persona, Sánchez lleva a cabo todas las funciones, desde la atención al cliente hasta la selección de proveedores, adaptándose a un mercado que ha cambiado drásticamente con la desaparición de la producción local y la competencia de grandes cadenas de moda.
La demanda ha evolucionado, alejándose de los tejidos para confección de ropa, que han visto disminuir su relevancia junto a la profesión de modista y sastre. En la actualidad, gran parte de los clientes busca productos para el hogar, como cortinas y tapicería, así como soluciones personalizadas para proyectos específicos. «El trato humano es nuestra gran diferencia», comenta Sánchez, enfatizando la importancia del asesoramiento personalizado en su comercio.
Teixits Duran tiene sus raíces en la historia económica de Sabadell. Fundada en 1924 en un contexto de expansión industrial por una joven emprendedora, el negocio tuvo que registrarse a nombre de su padre debido a las restricciones legales de la época. Con el paso de los años, una de las empleadas, que comenzó a trabajar a los 14 años, asumió gradualmente la gestión del comercio, manteniéndolo vivo durante varias décadas hasta su jubilación.
La continuidad del negocio no se dio por la vía familiar, sino a través de un relevo profesional. «Soy la tercera generación, pero no hay un vínculo familiar entre nosotras», explica Sánchez. Todas las propietarias han sido mujeres, y cuando la anterior responsable decidió retirarse, se planteó una clara disyuntiva: alguien debía hacerse cargo de la tienda o cerrarla. Sánchez, que en ese momento era dependienta, no dudó en aceptar el desafío. «Me dijeron: o lo asumes o se cierra. No lo pensé dos veces», recuerda con determinación.


