Más de 1,000 jóvenes disfrutan del botellón navideño en Mandri a pesar de la lluvia
El botellón navideño del calle Mandri, situado en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, se ha consolidado como un evento emblemático, atrayendo a más de 1.100 jóvenes este 25 de diciembre, a pesar de las inclemencias del tiempo. Esta concentración, que se lleva a cabo de forma no oficial, se ha repetido por quinto año consecutivo tras la comida de Navidad, convirtiendo la zona en uno de los principales puntos de encuentro para la juventud barcelonesa durante la tarde.
Aunque la lluvia ha marcado el desarrollo del evento, los asistentes lograron crear un ambiente festivo, distribuyéndose en diferentes tramos de la calle y refugiándose en portales, así como en las terrazas de los bares. A pesar de las condiciones climáticas, la afluencia de jóvenes fue suficiente para mantener la esencia del botellón.
Desde el Ayuntamiento de Barcelona se ha informado de que no se registraron incidentes durante la actividad, lo que indica un desarrollo pacífico a pesar del gran número de participantes. El consistorio había planificado un dispositivo de movilidad que incluía cortes de tráfico en la zona, aunque la aplicación de estas medidas no fue tan extensa como se había anticipado. Solo se llevó a cabo un corte efectivo en el propio calle Mandri, mientras que el resto del área permaneció sin restricciones visibles.
Irene López, una joven de 25 años del barrio, compartió su entusiasmo por el evento, destacando que, a pesar de la previsión de lluvia, ella y sus amigas tenían claro que asistirían, considerándolo como «la fiesta del año» y una forma de extender las celebraciones navideñas más allá del ámbito familiar.
La concentración de Mandri se ha convertido en una tradición no oficial que genera la necesidad de reforzar servicios de limpieza y vigilancia, y que también suscita preocupaciones entre los vecinos debido al ruido y la suciedad que puede generar.
Para controlar la situación, el Ayuntamiento implementó un amplio dispositivo de seguridad y servicios, incluyendo el cierre de supermercados de 24 horas en el área, con el objetivo de dificultar la compra de alcohol. A pesar de las restricciones, se permitió el consumo de bebidas en los bares de la zona, siempre bajo horarios y aforos previamente acordados.
El operativo municipal también incluyó el refuerzo de la presencia de la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra, así como la instalación de baños públicos y papeleras, y un servicio especial de limpieza que se activó durante la madrugada para garantizar la recuperación de la normalidad en el área antes del día de Sant Esteve.


