El Govern de Pere Aragonès (ERC) en la Mira: La Sindicatura de Comptes Denuncia Mala Pràctica en Subvencions
El organismo fiscalizador, vinculado al Parlamento de Cataluña, ha llevado a cabo un análisis exhaustivo de 88 expedientes de subvenciones directas, que representan casi el 96% de las ayudas otorgadas por la Conselleria de Cultura en el año en cuestión. Estas subvenciones fueron distribuidas entre 212 entidades beneficiarias, pero la auditoría ha puesto de manifiesto un “uso abusivo” de la subvención directa, que debería ser utilizada como un instrumento puntual para actividades específicas y no como un mecanismo habitual de financiación.
Entre las conclusiones más destacadas del informe se encuentran las siguientes:
– Un 34,94% de los fondos, equivalentes a 21,69 millones de euros, fueron adjudicados a entidades privadas sin participación pública, lo que indica que estas ayudas se han utilizado como un financiamiento estable en lugar de un estímulo temporal.
– La documentación que respaldaba la selección de beneficiarios y la cuantificación de las ayudas resultó ser insuficiente o poco precisa, careciendo de pruebas claras que justifiquen la concesión directa desde un enfoque técnico o de interés público.
– La información sobre las subvenciones publicada en los portales de transparencia fue considerada “incompleta, poco clara y no reutilizable”, lo que ha dificultado el escrutinio por parte de la ciudadanía y los profesionales.
– La auditoría también sugirió que algunas de estas subvenciones podrían haberse incluido en procedimientos de concurrencia competitiva existentes o incluso agruparse en nuevas convocatorias, con el objetivo de garantizar una mayor eficiencia, igualdad de oportunidades y transparencia en la asignación de recursos.
Este informe ha suscitado críticas desde diversos sectores políticos. La oposición ha exigido explicaciones al Gobierno catalán, señalando que la falta de transparencia y control en la gestión de las ayudas públicas alimenta la percepción de clientelismo y opacidad en la administración autonómica. Al mismo tiempo, colectivos culturales han subrayado la necesidad de fortalecer los mecanismos objetivos de evaluación de proyectos para asegurar que las subvenciones no dependan de criterios discrecionales.
Por su parte, la Conselleria de Cultura ha defendido la legalidad de estas ayudas, argumentando que responden a un “interés público” y al carácter “excepcional” de los proyectos financiados, aunque ha reconocido la necesidad de mejorar los procedimientos y sistemas de control.
Más allá de la controversia política, la Sindicatura ha formulado varias recomendaciones para optimizar la gestión de las subvenciones culturales, como la revisión de las bases para la concesión directa, el refuerzo de los requisitos de justificación documental y la ampliación de la transparencia activa en la información.
Este informe plantea una cuestión fundamental: si los mecanismos actuales de asignación de ayudas culturales en Cataluña garantizan suficiente rigor técnico, transparencia pública y equidad entre los diferentes actores culturales, o si es urgente reformar la normativa para recuperar la confianza y claridad en la gestión de los fondos públicos.
Sin duda, se trata de un golpe significativo para la estabilidad de ERC y del Gobierno liderado en su momento por Pere Aragonès.


