BCN, Kioto y Florencia luchan por preservar sus mercados históricos frente al turismo masivo
Barcelona, Florència y Kioto se han unido en una iniciativa para salvaguardar sus mercados históricos de la creciente presión turística. La Boqueria, el mercado de San Lorenzo y el mercado de Nishiki han formalizado su solicitud a la UNESCO para ser reconocidos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Este reconocimiento busca preservar la esencia de estos espacios y asegurar su continuidad en el tiempo.
Los tres mercados enfrentan un desafío común: la saturación turística ha llevado a que muchos comercios se orienten más hacia los visitantes que hacia la comunidad local, corriendo el riesgo de convertirse en meros parques temáticos. Para contrarrestar esta tendencia, han lanzado una campaña global que invita a otros mercados históricos de distintos países a unirse a su causa.
La delegación integrada por Jordi Mas, presidente de la Boqueria; Akira Shimizu, presidente del mercado de Nishiki, y Massimo Manetti, presidente del Consorcio Histórico del Mercado Central de Florencia, se reunió recientemente con Fumiko Ohinata, secretaria del Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, en un encuentro que representa un paso significativo en el proceso de evaluación que podría extenderse por un par de años.
Mas subrayó que el objetivo no es solo proteger la estructura física de los mercados, sino también asegurar que sigan siendo espacios históricos y sociales que beneficien a los residentes. Manetti, por su parte, destacó que, a pesar de las diferencias culturales y geográficas, el desafío es el mismo: preservar la historia y la tradición que se transmiten de generación en generación. Proteger estos mercados de la despersonalización y la pérdida de autenticidad es fundamental para salvaguardar la historia viva de sus ciudades.


