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Cierre del Tarraco25: Celebración del Seguici Popular y el Legado del Patrimonio Cultural

Cierre del Tarraco25: Celebración del Seguici Popular y el Legado del Patrimonio Cultural

La celebración del 25 aniversario de la declaración de Tarraco como Patrimonio Mundial de la Humanidad culminó con un evento memorable protagonizado por el Seguici Popular. Este emblemático desfile festivo, que incluye figuras como bestias y gigantes, se trasladó al Paseo Arqueológico para conmemorar la histórica fecha.

El 30 de noviembre de 2000, a las cuatro de la madrugada, la UNESCO otorgó a Tarraco su reconocimiento mundial, lo que desató una gran celebración en la ciudad. En un acto extraordinario, el Séquito Popular salió a las calles para festejar este importante logro. Veinticinco años después, las figuras festivas dejaron la Casa de la Festa y se dirigieron hacia las Murallas, reviviendo aquel momento único.

Las imponentes figuras de la Cucafera y la Víbora se ubicaron en la entrada del Paseo Arqueológico, atrayendo la atención de numerosos niños que no dudaron en fotografiarse junto a estas queridas, aunque aterradoras, criaturas. A lo largo del recorrido, los otros elementos del Séquito se dispusieron en este entorno inigualable, donde los visitantes pudieron disfrutar de una experiencia diferente. Marc Vallvè, oriundo de Vilallonga del Camp, compartió su entusiasmo al señalar que el contraste entre el césped y la piedra romana transforma completamente el ambiente en comparación con la Casa de la Fiesta, resaltando su amor por el patrimonio local.

Los más pequeños estaban emocionados, como lo demostró un niño que al entrar al paseo exclamó al ver al Bou. En la primera parte del recorrido, también se encontraban el Griu y los Gigantes Moros, seguidos más adelante por el Drac y la Mulassa. Pedro Márquez, quien visitó la ciudad por primera vez, se mostró gratamente sorprendido por el desfile: “Llegamos ayer y hoy queríamos hacer un poco de turismo. Nos encontramos con esta bonita sorpresa”, comentó, aunque ya conocía la historia de Tarraco, desconocía la riqueza de sus festividades.

Mientras los niños se dejaban llevar por la magia del Séquito, los adultos mostraban un interés especial por las Murallas. Aunque los pequeños jugaban con la arena y las ramas del paseo, su curiosidad también se despertaba al observar el patrimonio. La zona más concurrida fue la estatua de Cèsar August, que estaba custodiada por el Lleó y el Àliga, así como por los Gegantons Negritos. Sin embargo, la ausencia de los Gigantes Vells, que no pudieron participar debido a que se encuentran en el taller, se notó en el evento. A pesar del cielo nublado, el patrimonio romano brilló, resaltando la belleza del Séquito.

Con el evento «Santa Tecla i Tàrraco», la ciudad cerró la celebración del 25.º aniversario de Tarraco como Patrimonio de la Humanidad. Esta actividad buscó reflexionar sobre la convivencia entre los restos romanos y las figuras festivas, elementos fundamentales de la identidad tarraconense. Este diálogo visual entre las murallas y el bestiario destacó la importancia de un legado que ha perdurado desde la época romana hasta la actualidad. Al concluir el Tarraco25, se hace evidente la necesidad de seguir protegiendo y conservando este valioso patrimonio para futuras celebraciones.