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Descubre la Historia y Tradición de los Fidels de la Boqueria

Descubre la Historia y Tradición de los Fidels de la Boqueria

La Boqueria, un ícono del mercado barcelonés, sigue siendo un punto de encuentro esencial tanto para locales como para turistas. Situado en pleno corazón de la ciudad, este histórico mercado atrae diariamente a miles de visitantes, quienes en el último año alcanzaron casi 25 millones. Sin embargo, se anticipa que a finales de 2025 se registrará una disminución en la afluencia, consecuencia de la reducción de turistas y las obras en la Rambla que han afectado la zona.

A pesar de esta tendencia, un grupo de clientes fieles, en su mayoría mayores de 60 años, continúa visitando el mercado, manteniendo una conexión emocional con este lugar que han frecuentado desde su infancia. Montserrat Vilà, de 80 años, recuerda sus visitas de niña junto a su madre y expresa su preocupación por la actual oferta, que considera demasiado orientada hacia el turismo. Por otro lado, Àngela Guzmán, de 79 años, aún mantiene la tradición de venir solo en épocas navideñas para adquirir un pollo relleno.

El mercado no solo atrae a barceloneses, sino también a personas que viajan desde localidades cercanas específicamente para realizar sus compras. Damià Amorós, de 67 años, se desplaza desde la Conca de Barberà para adquirir perdices, mientras que A
a Donat, del Maresme, ha aprovechado una visita médica para pasar por La Boqueria, lamentando la dificultad de aparcamiento y el cierre de algunos puestos.

Las opiniones sobre la afluencia de turistas son diversas. Algunos, como Pedro Cerón, un vecino del Raval, consideran que la multitud dificulta las compras. Sin embargo, otros como Josep Maria Roger, quien lleva más de 50 años comprando en La Boqueria, disfrutan de la experiencia y afirman que, una vez superada la zona de entrada, se puede comprar sin problemas.

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Entre los comerciantes, también existen posturas encontradas. Rosen Bertran, de la Cansaladeria Bertran Mascarell, fundada en 1955, siente que el turismo ha perjudicado su negocio, ya que la clientela habitual ha disminuido. En cambio, Rosa Millán, de Morilla Fruites, ve el turismo como una oportunidad de crecimiento y celebra la afluencia constante de clientes.

La mayoría de los comerciantes coinciden en que deben adaptarse a los nuevos tiempos, ofreciendo productos que atraigan a los turistas, o arriesgarse a cerrar. La Carnisseria Garriga, por ejemplo, ha comenzado a vender empanadas los lunes, días de gran afluencia turística, mientras que mantiene su oferta tradicional el resto de la semana.

El cambio en los hábitos de consumo también ha influido en la clientela local. Muchos jóvenes no visitan el mercado, prefiriendo la comodidad de los supermercados, lo que ha llevado a una disminución en las ventas de productos frescos.

Para revertir esta situación y preservar la esencia del mercado, se han planificado mejoras y un reglamento que entrará en vigor en 2026, el cual estipulará que al menos el 50% de la oferta debe consistir en alimentos tradicionales. Jordi Mas, el presidente de La Boqueria, espera que esta reforma contribuya a mantener viva la tradición del mercado, asegurando que futuras generaciones de vendedores puedan continuar la herencia familiar.