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Fargas: La Histórica Xocolatería de Barcelona Renueva su Imagen y Atrae Nuevos Públicos

Fargas Histórica Xocolatería de Barcelona

Fargas, reconocida como la chocolatería más antigua de Barcelona, se prepara para celebrar su bicentenario en 2027, y bajo la nueva dirección de Laia Puigdollers y su esposo Carlos Rullan, busca atraer a un público diverso y fomentar sinergias en un contexto cambiante. Desde su establecimiento en el calle del Pi, esta emblemática bombonería ha mantenido viva la tradición de endulzar la Navidad barcelonesa durante casi dos siglos.

Al entrar en Fargas, los visitantes son recibidos por un ambiente acogedor, con su característico mobiliario de madera oscura y una irresistible fragancia de chocolate caliente. Aunque la tienda se trasladó en 2016 a un nuevo local dentro del Palau Castell de Pons, ha logrado conservar elementos históricos, como el antiguo molino de piedra que sigue funcionando para producir chocolate artesanal.

Durante la temporada navideña, el local se transforma en un bullicioso centro de actividad, con estantes repletos de turrones y bombones que se preparan para satisfacer la alta demanda. Puigdollers, encargada de la estética y la calidad del producto, se asegura de que cada lote de Navidad cuente una historia, reflejando la esencia de Fargas.

El molino de piedra, pieza clave en el proceso de producción, opera principalmente en invierno para conseguir la textura perfecta del chocolate, aunque su uso se limita en verano debido a las altas temperaturas. En un esfuerzo por conectar con un público más joven, el equipo ha comenzado a mostrar este proceso en redes sociales, destacando su valor histórico para la ciudad.

A pesar de la creciente presión económica, con el aumento de precios en materias primas y alquileres, Fargas se esfuerza por mantener su identidad. La plantilla, compuesta por un reducido número de empleados, se amplía durante la temporada navideña, mientras que Puigdollers y Rullan gestionan el negocio sin remuneración, buscando asegurar la viabilidad del legado familiar.

La historia de Fargas se remonta a 1827, cuando Cristòfol Alsina Vendrell, conocido como el «Marqués del Chocolate», estableció su primer molino de chocolate. A lo largo de los años, la chocolatería ha pasado por varias generaciones, cada una contribuyendo a su rica herencia.

Hoy, la temporada navideña ha superado en importancia a la de Semana Santa, a pesar de la competencia de productos industriales más económicos. Fargas sigue produciendo monas y huevos de Pascua, aunque en menor cantidad, ya que la Navidad representa casi el 50% de su actividad anual.

Consciente de los desafíos actuales, la chocolatería está explorando nuevas oportunidades para atraer a un público más joven y establecer colaboraciones con restaurantes y hoteles de calidad. Además, se están implementando estrategias de digitalización y comunicación constante para recordar que Fargas sigue siendo un destino vivo en el corazón de Barcelona.

Laia Puigdollers, profundamente conectada con la tradición de la tienda, enfatiza la importancia de preservar este legado, ya que cerrar Fargas significaría perder una parte integral de la identidad de la ciudad. A medida que se aproxima el bicentenario, cada caja de turrones representa una lucha por la continuidad de esta icónica chocolatería en un Gòtic cada vez más globalizado, donde Fargas busca seguir siendo un referente del chocolate artesanal y de las tradiciones festivas.