La increíble suerte de Manuel: un décimo del segundo premio del Niño comprado de última hora en Barcelona
El Fort Pienc celebra una inesperada fortuna
Manuel ha recibido un inesperado regalo de Reyes: un décimo del segundo premio de la Lotería del Niño, adquirido en el último momento en Barcelona. Una administración situada en la calle Sicília ha repartido un total de 3,75 millones de euros al vender 50 décimos del número 45875, superando con creces las ganancias de la ciudad en el último sorteo de la Lotería de Navidad.
La suerte de Manuel llegó cuando, a las 21:15 de la noche anterior a Reyes, decidió comprar un décimo de manera impulsiva, justo cuando la administración de Pablo Martín estaba a punto de cerrar. “Le pedí que me diera un décimo al azar”, comentó Manuel, con una calma sorprendente, sin mostrar signos de euforia. El propietario de la administración, Pablo Martín, recordó que ese fue el último décimo que le quedaba y no pudo ocultar su satisfacción al confirmar que era un premio. “Es un gran regalo de Reyes”, afirmó.
La administración de lotería, ubicada en la calle Sicília, tenía cinco series del número premiado y logró vender todos los décimos de forma individual a los vecinos del Fort Pienc, sin dejar ninguno sin vender. Cada décimo representa un premio bruto de 75.000 euros, lo que se traduce en aproximadamente 68.000 euros netos después de impuestos.
La suerte no solo sonrió a Manuel. La administración también tuvo la fortuna de vender algunos décimos del primer premio, 06703, en otras administraciones de la ciudad, como la de la calle Rogent, conocida como la Lotería del Clot. Allí, el responsable, Miquel Àngel Gener, compartió que habían vendido dos décimos del primer premio, lo que significa un premio bruto de 200.000 euros por cada décimo.
De vuelta en Fort Pienc, Manuel reflexionó sobre su inesperada suerte. Aunque consideró que el premio no era una suma desorbitada, lo vio como una oportunidad para saldar algunas deudas. Recordó que había estado jugando durante más de 35 años sin haber tenido suerte hasta ahora y compartió una anécdota de una vez que dejó de lado un número que, tras comprobarlo, resultó premiado.
La administración de Martín, que nunca antes había repartido premios en el Niño, se siente ahora orgullosa de haber cambiado esa racha. Con la esperanza de que la fortuna continúe, Pablo Martín se mostró satisfecho de haber vendido sus últimos décimos del número premiado. La noticia de la suerte de Manuel ha resonado en el barrio, donde algunos, como Iván, también han descubierto que la fortuna les había sonreído. Sin embargo, no todos los clientes compartieron la misma suerte, como un hombre que, tras consultar su montón de décimos, se lamentó de no haber ganado nada.


