Pescadores de Tarragona advierten sobre la creciente crisis en el sector pesquero
Los pescadores de Tarragona han expresado su creciente preocupación por la situación crítica que atraviesa el sector pesquero. A la disminución de las capturas se suma el endurecimiento de las normativas impuestas por la Unión Europea, lo que ha generado un clima de incertidumbre y desánimo entre los profesionales del mar.
Josep Miquel Budesca, vicepresidente de la Cofradía de Pescadores, destaca que la cantidad de pescado disponible ha disminuido considerablemente en comparación con años anteriores. «La situación del mar ha cambiado drásticamente; antes había abundancia y ahora es cada vez más escasa», señala Budesca. Si bien comprende la importancia de conservar los recursos marinos, considera que las regulaciones actuales son excesivamente severas, lo que lleva a muchos pescadores a sentir que están siendo desplazados de su actividad.
Esta presión regulatoria ha afectado la moral del colectivo pesquero. «Las dificultades son tantas que la motivación para salir a pescar se reduce cada vez más», lamenta. Además, el sector enfrenta el desafío de la falta de relevo generacional. «La mayoría de los pescadores están envejeciendo y, al jubilarse, cierran sus negocios. No hay suficientes jóvenes interesados en continuar con esta tradición», explica Budesca. A pesar de estas adversidades, el vicepresidente se muestra optimista y reafirma el compromiso del sector: «Resistiremos mientras sea posible y seguiremos llevando pescado a la costa».
En cuanto a las recientes regulaciones, los pescadores critican el nuevo reglamento del Diario Electrónico de a Bordo, considerándolo «inasumible». Este reglamento exige que se informe sobre las capturas cuatro horas antes de llegar a puerto, una solicitud que no se ajusta a la realidad de las embarcaciones más pequeñas. «En ocasiones, salimos a pescar a las seis de la mañana y regresamos a las ocho y media. Cuatro horas antes todavía estamos en el mar», argumenta Budesca. Además, la nueva normativa exige que el pescado sea pesado a bordo, lo cual resulta complicado en embarcaciones pequeñas, especialmente en condiciones climáticas adversas.
«Tememos no poder cumplir con estas exigencias y recibir sanciones por situaciones que consideramos inviables. Todo esto representa un obstáculo más en nuestro camino», concluye.


