¿Qué hacer si recibes una citación judicial?
Autor: José Luis Burguillo, abogado en Salamanca
Recibir una citación judicial suele provocar preocupación. Para muchas personas, el simple hecho de encontrar en el buzón una notificación del juzgado o recibir una llamada relacionada con un procedimiento judicial genera incertidumbre e incluso miedo. Sin embargo, lo primero que conviene tener claro es que una citación no significa necesariamente que se haya cometido un delito ni que vaya a recaer una condena.
Las citaciones judiciales forman parte del funcionamiento habitual de la Justicia y pueden dirigirse tanto a personas investigadas como a testigos, víctimas o peritos. Saber cómo actuar desde el primer momento es fundamental para evitar errores que puedan complicar la situación.
Lo primero: leer detenidamente la citación
Aunque pueda resultar tentador dejar la notificación para más tarde, lo recomendable es leerla con atención en cuanto se reciba.
En ella se indica el órgano judicial que la emite, la fecha y hora de la comparecencia, el lugar al que debe acudirse y la condición en la que ha sido citada la persona: investigado, testigo, perjudicado o cualquier otra figura procesal.
Esta información es esencial, ya que los derechos y obligaciones varían en función del papel que se desempeñe en el procedimiento.
No ignore la citación
Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que no acudir evitará problemas. En realidad ocurre todo lo contrario.
La incomparecencia injustificada puede dar lugar a nuevas citaciones, multas e incluso, en determinados supuestos, a que el juez ordene la conducción de la persona por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Si existe un motivo justificado que impide asistir —como una enfermedad, un ingreso hospitalario o una causa de fuerza mayor— debe comunicarse al juzgado lo antes posible y aportar la documentación que lo acredite.
Averigüe cuál es su situación procesal
No es lo mismo acudir como testigo que como persona investigada.
Quien comparece como testigo tiene la obligación general de decir la verdad y colaborar con la Justicia. En cambio, una persona investigada dispone de importantes derechos reconocidos por la Constitución y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, entre ellos el derecho a guardar silencio, a no declarar contra sí misma y a contar con asistencia letrada.
Por ello, conocer exactamente el motivo de la citación resulta fundamental antes de comparecer.
Consulte con un abogado
Muchas personas creen que solo necesitan un abogado cuando el procedimiento ya está muy avanzado. Sin embargo, el asesoramiento jurídico desde el primer momento puede marcar una diferencia importante.
Un abogado podrá revisar la documentación, explicar el alcance de la citación, resolver dudas y preparar la comparecencia para que la persona conozca perfectamente cuáles son sus derechos y cómo debe actuar.
En ocasiones, una declaración precipitada o realizada sin el debido asesoramiento puede generar consecuencias que podrían haberse evitado con una adecuada preparación.
No improvise durante la declaración
Es habitual que los nervios jueguen una mala pasada cuando llega el momento de declarar.
Lo recomendable es responder únicamente a aquello que se conoce con certeza, evitando especulaciones, interpretaciones personales o afirmaciones de las que no se tenga plena seguridad.
Si la persona comparece como investigada, debe recordar que tiene derecho a no responder a determinadas preguntas o incluso a no declarar si considera que esa es la mejor estrategia de defensa, siempre siguiendo el consejo de su abogado.
Lleve la documentación necesaria
Antes de acudir al juzgado conviene comprobar si la citación solicita aportar algún documento concreto.
Además del documento de identidad, puede resultar útil llevar cualquier información relacionada con los hechos objeto del procedimiento, siempre después de haberlo consultado con el profesional que asuma la defensa o el asesoramiento jurídico.
¿Qué ocurre después de la comparecencia?
La declaración no supone necesariamente el final del procedimiento.
Dependiendo del contenido de las diligencias, el juez podrá acordar la práctica de nuevas pruebas, citar a otras personas, archivar la causa o continuar la investigación hasta decidir si procede celebrar un juicio.
Cada procedimiento tiene sus propios tiempos y no existe un plazo único para su resolución.
Mantener la calma es la mejor decisión
Recibir una citación judicial no debe interpretarse automáticamente como una mala noticia. En numerosas ocasiones, las personas son llamadas únicamente para aportar información como testigos o para aclarar determinados hechos durante una investigación.
Actuar con serenidad, acudir a la cita cuando corresponda y contar con asesoramiento jurídico especializado permite afrontar el procedimiento con mayores garantías y evitar errores que puedan perjudicar la posición de cualquiera de las partes.
La mejor respuesta ante una citación judicial es actuar con responsabilidad. Leer cuidadosamente la notificación, conocer la condición en la que se comparece, respetar los plazos y buscar asesoramiento profesional cuando sea necesario son pasos esenciales para proteger los propios derechos.
La Justicia dispone de mecanismos para garantizar un proceso con todas las garantías, pero también exige la colaboración de quienes son llamados a participar en él. Afrontar la situación con información y tranquilidad es, sin duda, la mejor forma de hacerlo.


