Tarragona invierte 6,2 millones de euros en resiliencia hídrica para el 2025 con Ematsa
Tarragona está dando un paso significativo hacia la mejora de su gestión hídrica con una inversión de 6,2 millones de euros por parte de la Empresa Municipal Mixta de Aguas de Tarragona (Ematsa) para el año 2025. Este esfuerzo se enmarca en un contexto de creciente preocupación por la escasez de agua y la necesidad de adaptarse a fenómenos meteorológicos extremos.
Entre las principales iniciativas se encuentra la modernización de infraestructuras y la optimización del drenaje urbano. En el área de saneamiento, se ha procedido a la renovación de 5,5 kilómetros de alcantarillado utilizando tecnología de manguera flexible. Este método i
ovador minimiza la necesidad de excavaciones, lo que reduce las molestias para los ciudadanos. Además, se han implementado avances en la modelización matemática de las redes, lo que permitirá anticipar mejor los episodios de lluvias intensas y realizar intervenciones más efectivas en zonas críticas como la Parte Baja, la rambla Nueva y la calle Barcelona.
En lo que respecta al abastecimiento de agua, Ematsa ha llevado a cabo la renovación de tramos clave en la red, logrando un notable rendimiento hidráulico del 87,4% gracias a la identificación de fugas y a un mantenimiento proactivo de las cañerías. Se ha fortalecido la producción local de agua mediante la rehabilitación del pozo Renau II y la instalación de una nueva Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) en Bonavista.
En el ámbito de depuración, la empresa ha mantenido una inversión anual de 2,3 millones de euros destinada a la mejora de instalaciones y procesos. Asimismo, se han realizado avances en investigación e i
ovación, incluyendo la actualización del laboratorio con nuevo equipo analítico y proyectos específicos para la eliminación de sustancias perfluoroalquiladas (PFAS).
Ematsa también ha reafirmado su compromiso con la comunidad y el medio ambiente, instalando fuentes de agua refrigerada en los barrios, generando el 25% de su energía a través de autoproducción, y reduciendo los residuos en los rebosaderos. Adicionalmente, se han impulsado programas de educación ambiental en las escuelas, fomentando la conciencia sobre la importancia del uso responsable del agua.


